18 de julio de 2009

Así pasa. Nada que hacer.

Era un bonito panorama, pero no sé si me entenderán lo que quiero decir. Aunque por otra parte era también bastante deprimente porque uno no podía dejar de preguntarse qué sería de todas ellas. Me refiero a cuando ellas salieran del colegio y la universidad. La mayoría se casarían con cretinos, tipos de esos que se pasan el día hablando de cuántos kilómetros pueden sacarle a un litro de gasolina, tipos que se enfadan como niños cuando pierden al golf o a algún juego tan estúpido como el ping-pong, tipos mala gente de verdad, tipos que en su vida han leído un libro, tipos aburridos...

J.D. Salinger, El guardián entre el centeno, Alianza Editorial, Madrid, 2005

3 comentarios:

Joaquín dijo...

El panorama no era nada agradable, ni los cretinos que se casarían después hacían nada que no hagan los cretinos que se casan hoy. Y eso que Salinger no conocía Tele 5.
Me gustan mucho los textos que seleccionas. Un momento para la reflexión, después de debatir cuanta gasolina gasta mi coche cada 100 kms.
Saludos

José Antonio dijo...

Sí, el panorama no lo era y no lo es y me aventuro a decir que no lo será. Aunque los tipos que leen libros también pueden ser aburridos. :) Saludos.

Anath'Ciel dijo...

Y el panorama se veía así para mi... Con uno de esos cretinos que arrebatan el libro de las manos para irrumpir en la intimidad del pensamiento y sin ningun reparo exigir respeto para su propio pensamiento....
Si ese es el panorama, ¿valdrá la pena enamorarse? Vale más el trabajo de desnudar al crétino, hasta llegar a su alma y gritar hasta aquí.