
Para comer una manzana sosténgala entre sus dedos pulgar e índice. Busque la superficie que le sea más atractiva. Abra la boca como si estuviera con el dentista. Hinque sus dientes superiores y presione hasta extraer una porción y mastíquela. Saboreé el jugo, hágalo pasar por cada parte de su boca y luego trágueselo. Recuerde darse un descanso breve para respirar entre cada mordisco. Para tomar el siguiente bocado gire el fruto sobre sus dedos –cada quien es libre de escoger la dirección–. Abra su boca, coloque la nueva superficie frente a usted y extraiga la porción siguiendo los pasos descritos. Debe hacerse de ésta manera hasta terminar, entonces verá un canal a lo largo del fruto y dos bordes que lo circundan, proceda a derruirlos. Gire la manzana de tal manera que el borde elegido quede frente a su boca. Ábrala y extraiga con los inferiores el bocado de manera vigorosa como si su boca fuese una cuña –gire el fruto después de cada extracción–. Deguste y trague. Al terminar proceda igual con el borde restante. Tire el sobrante en el cubo de basura. Ayude a la ecología.