9 de enero de 2010

Autogol, de Ricardo Castillo


Fuente: Los tiempos.com

Nací en Guadalajara.
Mis primeros padres fueron mamá Lupe y papá Guille,
crecí como un trébol de jardín,
como moneda de cinco centavos, como tortilla.
Crecí con la realidad desmedida en los riñones,
con cursilería en el camarote del amor.
Mi mamá lloraba en los resquicios
con el encabronamiento a oscuras, con la violencia a tientas.
Mi papá se moría mirándome a los ojos,
muriéndose en la cámara lenta de los años,
exigiéndole a la vida.
Y luego la ceguez de mi abuelo, los hermanos,
el desamparo sexual de mis primas,
el barrio en sombras
y luego yo, tan mirón, tan melodrámático.
No he hecho sino cronometrar el aniquilamiento.
Como alquien me dijo una vez: valgo madre.

Ricardo Castillo, El Pobrecito Señor X, México, Conaculta, 1994.

5 de enero de 2010

Poema 15, de Pablo Neruda

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra malancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Pablo Neruda, Veinte poemas y una canción desesperada, Madrid, Cátedra, 2008