18 de febrero de 2008

Poética en ciernes

Hace días me sentí asfixiado por unos versos sosos, muy de "la calle", a tal grado que me puse a reflexionar el por qué de la poesía, el significado de ser poeta, pues muchos antes que yo se han preguntado lo mismo y han dado con respuestas diversas, algunas desde luego drásticas: el poeta no vale para nada pero le da significación al mundo, el poeta es un rebelde por naturaleza y sin él el mundo no se puede renovar.
Legados de la tradición romántica según Paz. Sin embargo, creo que ahora el poeta vive sin la necesidad de crear personajes ficticios ni poses. La pose es un artificio del hombre, una máscara, somos lo que creemos que somos. Eso me hizo pensar en un poeta que ha escrito no versos miserables, pues es admirable la emoción contenida en esas letras, pero no demasiada. No existe en ellos la tensión que rompa la temporalidad. Las líneas siguen tirando hacia delante y me aventuro a decir que no existe el poeta de esta generación que nos revele aspectos desconocidos de nuestra vida.

15 de febrero de 2008

Poética en ciernes

A veces me pregunto si vale la pena continuar machacandose los ojos, los dedos, los labios. Si destruir un mundo para crear otro vale la pena. Mi duda persiste pues no encuentro un concepto válido, una emoción válida en esta realidad imperante donde lo banal se multiplica por cientos y en donde la intertextualidad se mezcla con la confusión, pero a la vez, estos tiempo son tiempos muy interesantes porque son tiempos en donde el mundo cambia y no sabemos la dirección que tomará, los modelos cambian con rapidez fascinante pero no se establecen vencedores. Estos tiempos son buenos tiempos para la sabiduría, para la reflexión, para la poesía intensa, atemporal, lúdica. Preguntará alguien si éstos son buenos tiempos, para qué machacarse los dedos, diré entonces: por que este clima lo propicia, el aturdimiento de los sentidos, la mala poesía que siempre ha existido.

La gran cultura de la humanidad ahora es la pobre cultura burguesa democrática, que si bien hace crecer naciones, es la que nos sume en la mayor ignorancia. ¿Existe otro método, otra forma de organización? Creo que la hay, tengo una percepción de que existe.

La poesía es el medio por el cuál busco.

3 de febrero de 2008

En memoria de José Rangel


Ahora quiero contar algo antes de que lo olvide, quiero escribirlo aquí por si acaso alguien lo lee. No sé si tenga lectores o no. No sé si esto sea importante para el mundo. Para mí lo es. Quiero contar algo que me dijo hace meses, o días, u horas, unos momentos tal vez, José Rangel Acosta. Uno de los últimos hombres que amaban de forma auténtica el campo, allá en San Juan de Retana. El iniciador del templo, que hoy se construye de forma perpetúa. El hombre que partió a los Estados Unidos durante 20 años y que más de alguno creyó que no regresaría. Hombre de excesos, también de contención y temple. Diestro en el billar, incluso más allá de su juventud. José Rangel, el hombre que jugaba por una bebida, que emprendía todo oficio por unos dólares. Alguna vez me dijo que nunca desestimará trabajo alguno, porque el hombre siempre debe fraternizar con otros hombres. También me enseñó que la familia siempre es primero. Ese hombre me contó anécdotas tan sorprendentes cuando me vio partir.
Hablo de mi abuelo, mi papá José, o pa'José, como le decíamos en vida. Ese hombre daba todo de sí para el templo local, ese lugar en donde dicen que no fue velado. Aún recuerdo cuando le pidieron tierra, cómo la gente le lanzó improperios y él no les dijo nada: sólo cedió las tierras. Cuando le pregunté por qué lo hizo, me dijo dos cosas: "Era para el templo" y "Dios dirá". Decía: "p'a que enojarse, eso hace daño". Tantas cosas que hoy recuerdo de golpe. Como dice Jorge Manrique: "cómo, después de acordado/ da dolor".

Tan lejos de él y no pude despedirme.

Mi abuelo falleció el pasado Miércoles y hasta hoy sábado me he enterado, descanse en paz.