Quiero exponer las mentiras a las que se puede llegar, bien por desconocimiento o por un ultraje a la realidad. La poesía es una forma de vida, no un modo para ganarse la vida. Dedicarse a la poesía, es dedicar por completo su vida a ella, ofrendársela, no poetizar la vida sino profundizar su sentido. O como dijera Sor Juana, es decisivo no "consumir vanidades en la vida que consumir la vida en vanidades".
La vida exige cambios continuos, arreglos, decisiones; la vida supone siempre un ponerse en riesgo, dar golpes de timón radicales. Uno no debe creer realmente en la sencillez de estas cosas, no decir unos cuantos versitos y ya, sino que, verdaderamente, para escribir algo uno debe ponerse en riesgo, uno debe tratar primero de tener una visión de su propia vida.
Debe quedar claro lo distinto que es andar por ahí buscando la forma de vivir a ganarse la forma de vivir -busca un oficio para poder comer y escribe para poder vivir, decía un amigo. Uno debe pensar no en arraigar el amor por las letras, ni por la forma, sino por el fondo, por la vida.